Cómo se fabricaban los perdigones: la torre de plomo
Durante casi dos siglos, los perdigones se fabricaron con una torre y la gravedad 🏭
En 1782, un fontanero de Bristol llamado William Watts patentó un método nuevo. Hasta entonces se fundían en moldes, que salía caro, o se goteaba plomo en barriles de agua y salían deformes.
Watts añadió pisos a su casa, abrió agujeros en los suelos y cavó un pozo debajo para tener unos 27 metros de caída. Desde arriba vertía plomo fundido por un colador. Mientras cae, la tensión superficial tira de cada gota hacia la forma con menos superficie posible, la esfera. Abajo, el agua terminaba de enfriarlas.
La altura decide el tamaño. Un perdigón grande tarda más en solidificarse, así que necesita más caída: con 40 metros salen perdigones de 2,4 mm, y para los de 3,8 mm hacen falta unos 80.
Después se hacían rodar por una mesa ligeramente inclinada para separar los redondos de los deformes, que volvían al horno.
Las imágenes son de British Pathé, de 1950. Hoy se usan otros métodos, pero en muchas ciudades siguen en pie aquellas torres altas y estrechas.
¿Habías visto alguna sin saber para qué servía?




