Ceguera a la elección: defendemos decisiones que no tomamos
Si alguien te cambia a escondidas algo que acabas de elegir, lo más probable es que no lo notes. Y lo más raro viene después: defenderás esa elección.
Lo descubrieron dos investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, Petter Johansson y Lars Hall, con ayuda de trucos de magia de cartas. Lo llamaron ceguera a la elección. Y lo que encontraron dice bastante sobre lo bien que nos conocemos a nosotros mismos.
En 2005, 120 personas eligieron cuál de dos caras les parecía más atractiva. Con un juego de manos, los investigadores les daban a veces la foto que habían descartado.
Tenían dos fotos boca arriba, la persona señalaba una y el investigador se la acercaba para que la mirase y explicara por qué la había elegido. En algunos intentos le daba la otra con un juego de manos. El estudio se publicó en la revista Science.
Solo se detectó al momento el 13 % de los cambios. El resto explicaba por qué había elegido una cara que había rechazado segundos antes: los pendientes, la sonrisa.
Algunos daban razones que solo encajaban con la foto rechazada, como unos pendientes que la cara elegida no llevaba. Al terminar, la mayoría aseguraba que se habría dado cuenta de un cambio así. No lo había hecho ni una vez, aunque sí había argumentado con seguridad.
Lo repitieron en un supermercado con mermeladas. Entre canela con manzana y pomelo amargo, menos del 20 % notó que estaba probando la que había rechazado.
Usaban tarros con dos compartimentos ocultos para dar el cambiazo delante del cliente. Funcionó también con el olor del té. Sabores tan opuestos como un pomelo amargo y una mermelada especiada pasaban por el mismo en la mayoría de los casos.
El fenómeno sugiere que muchas de las razones que damos se fabrican después de decidir. El cerebro rellena el porqué sin avisarnos de que está improvisando.
Desde entonces se ha reproducido con opiniones políticas, juicios morales y gustos. Nuestras preferencias existen, pero los motivos que contamos no siempre son los que nos movieron: a menudo los reconstruimos al vuelo, con total convicción, cuando alguien nos pide explicarlos.









