La placenta depende de un gen de virus
Una parte de ti fue un virus 🧬
Hace más de 30 millones de años, un retrovirus infectó a un antepasado de los primates. Pero no infectó una célula cualquiera: entró en las células que pasan a la siguiente generación. Su ADN quedó copiado en el genoma y se ha heredado desde entonces.
No es un caso raro. Cerca del 8% de tu genoma son restos de retrovirus antiguos. La mayoría están rotos por millones de años de mutaciones y no hacen nada.
Algunos sí. El gen del virus servía para fusionar su envoltura con las células que atacaba. Hoy ese gen fabrica la sincitina-1, y la placenta la usa para fusionar sus células en una capa continua: el sincitiotrofoblasto. Esa capa es la frontera entre la sangre de la madre y la del bebé. Por ahí pasan el oxígeno y los nutrientes.
En ratones de laboratorio a los que se les ha quitado su versión de la sincitina, la placenta no se forma bien y los embriones mueren.
Lo más curioso es que distintos grupos de mamíferos (primates, roedores, rumiantes) capturaron virus diferentes para hacer lo mismo. La evolución reutilizó al enemigo varias veces.
¿Se lo mandas a alguien que esté esperando un bebé?




