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La Venus atrapamoscas sabe contar: un roce no la cierra. Necesita dos en menos de 30 segundos, y cinco para empezar a digerir.

La Venus atrapamoscas cuenta los toques antes de cerrarse

Reel

Esta planta no tiene cerebro, pero cuenta hasta cinco 🌱

Dentro de cada trampa hay unos pelillos sensibles. Si una gota de lluvia o una brizna toca uno, no pasa nada. Si llega un segundo toque antes de unos 30 segundos, la trampa se cierra en una décima de segundo.

En 2020, un equipo del Instituto Nacional de Biología Básica de Japón (Hiraku Suda y Mitsuyasu Hasebe) vio dónde guarda esa memoria. Crearon plantas que brillan en verde cuando sube el calcio dentro de sus células. El primer roce eleva el calcio, pero no lo bastante. Si el segundo llega antes de que baje, se supera el umbral y la trampa se cierra.

La cuenta sigue después. En 2016, el grupo de Rainer Hedrich, en la Universidad de Würzburg (Alemania), comprobó que hacen falta al menos tres señales más, cinco en total, para que la planta active los genes de sus enzimas digestivas. Cuanto más forcejea la presa, más jugo fabrica.

Tiene sentido: digerir gasta mucha energía, y así no la malgasta en una hoja o una gota. Una mosca le dura entre 5 y 12 días de digestión.

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Fuentes