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En 1848, una barra de hierro de 1 metro y 6 kilos atravesó el cráneo de Phineas Gage. Los manuales dicen que se convirtió en otro hombre. Les falta un capítulo.La barra entró por la mejilla izquierda y salió por lo alto de la cabeza. Gage no perdió el conocimiento: poco después hablaba con el médico que lo atendió.Harlow escribió que sus amigos decían que ya «no era Gage»: grosero, impaciente, incapaz de seguir un plan. Es la versión que se enseña en psicología desde hace más de un siglo.Lo que casi nunca se cuenta: en 1852 se fue a Chile y durante unos 7 años condujo diligencias de seis caballos entre Valparaíso y Santiago.Para el psicólogo Malcolm Macmillan, que dedicó décadas a su caso, los peores cambios fueron temporales. La rutina del trabajo le habría ayudado a recuperar buena parte de su vida social.El cerebro de Gage se rompió y también aprendió a recomponerse.

Phineas Gage: la parte de la historia que no sale en los libros

Carrusel

  1. En 1848, una barra de hierro de 1 metro y 6 kilos atravesó el cráneo de Phineas Gage. Los manuales dicen que se convirtió en otro hombre. Les falta un capítulo.

    Gage tenía 25 años y era capataz en la construcción de un ferrocarril en Vermont. Al compactar pólvora en un barreno, saltó una chispa y la barra de apisonar salió disparada como un proyectil. Medía 1,09 metros, pesaba 6 kilos y le destrozó buena parte del lóbulo frontal izquierdo.

  2. La barra entró por la mejilla izquierda y salió por lo alto de la cabeza. Gage no perdió el conocimiento: poco después hablaba con el médico que lo atendió.

    El médico del pueblo, John Harlow, describió una herida «verdaderamente terrible» y a un paciente que la soportaba con una entereza heroica. Gage sobrevivió también a la infección que vino después, algo muy raro en 1848, sin antibióticos. A las pocas semanas ya se levantaba de la cama.

  3. Harlow escribió que sus amigos decían que ya «no era Gage»: grosero, impaciente, incapaz de seguir un plan. Es la versión que se enseña en psicología desde hace más de un siglo.

    Por eso Gage es el ejemplo de manual de que el lóbulo frontal regula la personalidad y el autocontrol. Con los años, la historia se fue exagerando en cada libro: en muchas versiones acaba convertido en un vagabundo violento y bebedor hasta el día de su muerte.

  4. Lo que casi nunca se cuenta: en 1852 se fue a Chile y durante unos 7 años condujo diligencias de seis caballos entre Valparaíso y Santiago.

    Cuidaba de los caballos y llevaba coches cargados de viajeros por una ruta de montaña. Es un trabajo que exige planificar, tratar con clientes y cumplir horarios fijos, justo lo que el Gage de los libros no podía hacer. Lo dejó en 1859, cuando su salud empezó a fallar.

  5. Para el psicólogo Malcolm Macmillan, que dedicó décadas a su caso, los peores cambios fueron temporales. La rutina del trabajo le habría ayudado a recuperar buena parte de su vida social.

    Gage murió en San Francisco en 1860, con 36 años, por crisis epilépticas ligadas a la lesión. Su cráneo y la barra se conservan en el museo de anatomía Warren de Harvard. Macmillan pasó años reuniendo documentos para separar lo que se sabe de lo que se ha ido añadiendo.

Fuentes