sabiadicto
En 2002, una prueba de ADN dijo que Lydia Fairchild no era la madre de sus hijos. Los había parido ella. Las dos cosas eran ciertas.Había pedido una ayuda pública y el Estado exigió pruebas de ADN. El padre coincidía y ella no. La acusaron de fraude y estuvo a punto de perder a sus hijos.Un juez mandó a un testigo al parto de su tercer hijo y tomaron sangre al bebé al instante. Semanas después, el resultado volvió a ser el mismo: no es su madre.Encontró a Karen Keegan, una mujer de Boston que necesitaba un riñón. Al buscar donantes en su familia, el ADN dijo que dos de sus tres hijos tampoco eran suyos.Fairchild es una quimera: en el útero se fusionó con un gemelo y lleva dos ADN. El de su piel y su pelo no coincidía con sus hijos. El de su cuello uterino, sí.Hay personas que llevan dos ADN distintos en el mismo cuerpo.

Lydia Fairchild: el ADN decía que no era la madre de sus hijos

Carrusel

  1. En 2002, una prueba de ADN dijo que Lydia Fairchild no era la madre de sus hijos. Los había parido ella. Las dos cosas eran ciertas.

    Fairchild vivía en el estado de Washington, tenía 26 años, dos hijos y estaba embarazada del tercero. Lo que le pasó obligó a revisar una idea que los tribunales daban por segura: que cada persona tiene un único ADN, igual en todas las células de su cuerpo.

  2. Había pedido una ayuda pública y el Estado exigió pruebas de ADN. El padre coincidía y ella no. La acusaron de fraude y estuvo a punto de perder a sus hijos.

    Los fiscales sospechaban que los niños no eran suyos: quizá los había robado o los estaba usando para cobrar ayudas de otra persona. Nadie creía su versión, ni siquiera algunos abogados, porque una prueba de ADN se consideraba prácticamente infalible.

  3. Un juez mandó a un testigo al parto de su tercer hijo y tomaron sangre al bebé al instante. Semanas después, el resultado volvió a ser el mismo: no es su madre.

    Era la prueba definitiva: o el ADN se equivocaba, o ella mentía. Con el bebé recién nacido y un testigo delante, el laboratorio seguía diciendo lo mismo. Su abogado, Alan Tindell, se puso a buscar casos parecidos en revistas médicas.

  4. Encontró a Karen Keegan, una mujer de Boston que necesitaba un riñón. Al buscar donantes en su familia, el ADN dijo que dos de sus tres hijos tampoco eran suyos.

    Los médicos de Keegan investigaron hasta dar con la respuesta y la publicaron en el New England Journal of Medicine. Tindell pidió que analizaran a Fairchild igual que a Keegan, en distintos tejidos de su cuerpo. La misma explicación servía para las dos.

  5. Fairchild es una quimera: en el útero se fusionó con un gemelo y lleva dos ADN. El de su piel y su pelo no coincidía con sus hijos. El de su cuello uterino, sí.

    Al analizar a su familia, el ADN de los niños encajaba con el de la madre de Lydia como el de unos nietos. La muestra de una citología confirmó el resto y se retiraron las acusaciones. Su cuerpo había fabricado unos óvulos con el ADN de un gemelo que nunca llegó a nacer.

Fuentes