El experimento Rosenhan, probablemente inventado
En 1973, 8 personas sanas fingieron oír voces y se presentaron en 12 psiquiátricos de EE. UU. Ingresaron en todos.
Lo publicó el psicólogo David Rosenhan en la revista Science. Sus pseudopacientes decían oír una voz que repetía «vacío», «hueco» y «golpe sordo». Una vez dentro, dejaban de fingir.
Ningún médico los descubrió. A casi todos los diagnosticaron de esquizofrenia y estuvieron ingresados una media de 19 días. Uno, 52.
Los pacientes reales sí sospechaban: en los primeros ingresos, 35 de 118 dijeron que eran periodistas o investigadores. Al salir, el diagnóstico fue «esquizofrenia en remisión».
Un hospital retó a Rosenhan a enviarle impostores. En tres meses señalaron a 41 pacientes como falsos. Rosenhan no había enviado a nadie.
El personal evaluó a 193 pacientes nuevos. Todos eran reales. El estudio pareció demostrar que la psiquiatría no distinguía a un sano de un enfermo, e influyó en cómo se diagnostica desde entonces.
En 2019, la periodista Susannah Cahalan buscó a los voluntarios para un libro. Solo encontró a 2. Del resto no hay ni rastro.
En «The Great Pretender» cuenta que uno de los dos, Harry Lando, tuvo una buena experiencia en el hospital, y Rosenhan lo dejó fuera del estudio.
Y el historial del propio Rosenhan no cuadra con su artículo: dijo llevar meses con síntomas e ideas suicidas, no solo oír tres palabras.
Según su historial en el hospital de Haverford, también dijo ponerse cazos de cobre junto a la cabeza para bloquear las voces. Con esos síntomas, ingresarlo era razonable.









