Gota del príncipe Rupert: aguanta un martillazo y estalla por la cola
Un martillo no puede con ella. Tus dedos, sí 💥
Se llama gota del príncipe Rupert. Se fabrica dejando caer vidrio fundido en agua fría, y lleva fascinando a los científicos desde el siglo XVII: el príncipe Rupert del Rin se las regaló al rey Carlos II de Inglaterra y la Royal Society las estudió en 1661.
El truco está en cómo se enfría. La superficie se solidifica al instante, mientras el interior sigue fundido. Cuando el núcleo por fin se enfría, encoge y tira de la capa exterior hacia dentro. Resultado: una piel sometida a una compresión enorme, de entre 90 y 170 megapascales según las mediciones con indentación.
Esa compresión es la que detiene las grietas. Por eso la cabeza resiste golpes que harían añicos un vaso.
El punto débil es la cola. Si la partes, la grieta llega al interior, que está en tensión, y avanza a entre 1.450 y 1.900 metros por segundo. En una fracción de milisegundo, toda la gota se convierte en polvo de vidrio. Hacen falta cámaras de cientos de miles de fotogramas por segundo para verlo.
El mismo principio se usa en el vidrio templado de tu móvil o de las puertas de ducha.
¿Te atreverías a romperle la cola con la mano?




